Por qué se llevan tan bien
La razón es aritmética. Una aerotermia no fabrica calor quemando algo: lo mueve desde el aire exterior, y por cada 1 kWh de electricidad que consume entrega del orden de 3 o 4 kWh de calor. Una placa solar produce precisamente eso, kWh eléctricos. Junta las dos cosas y cada kWh que generas en tu tejado no vale un kWh: vale los 3 o 4 de calor en que la bomba lo convierte.
Ese multiplicador es lo que hace especial la combinación. Con una caldera de gas, las placas solo recortan la factura de la luz «normal» de la casa; la calefacción sigue pagándose aparte, en combustible. Con aerotermia, calefacción, aire acondicionado y agua caliente pasan a ser electricidad, y de repente todo el gasto térmico de la vivienda es recortable con sol. Por eso quien instala aerotermia acaba mirando placas, y quien tiene placas acaba mirando aerotermia: cada una hace más rentable a la otra.
El matiz honesto: el invierno
Aquí es donde el folleto se calla y nosotros no. La calefacción se concentra en los meses en los que las placas menos producen: días cortos, sol bajo, más nubes. En pleno enero, la mayor parte de la electricidad de la aerotermia seguirá viniendo de la red, sobre todo a última hora del día, que es cuando la casa más pide y el tejado ya no da nada. Quien te venda que «la calefacción te saldrá gratis con las placas» te está contando un cuento.
Lo que sí ocurre, y no es poco:
- El agua caliente encaja todo el año. El depósito se puede calentar a mediodía, con el sol en lo alto, y gastarse por la noche. Es la parte del consumo que mejor se casa con las placas, invierno incluido.
- El verano encaja perfecto. Las horas de más calor —cuando la aerotermia está dando frío— son exactamente las de máxima producción solar. El aire acondicionado de mediodía puede salir casi entero del tejado.
- Las medias estaciones suman mucho. En primavera y otoño la demanda de calefacción es moderada y la producción ya es buena: buena parte de esos kWh salen del sol.
En conjunto: las placas no eliminan la factura de invierno, pero recortan de forma seria el gasto anual del sistema. La cuenta correcta se hace a doce meses, no mirando enero.
Cómo se conectan (spoiler: no van cableadas entre sí)
La duda clásica. La respuesta tranquiliza: la aerotermia y las placas no se conectan la una a la otra. Cada una se conecta a la instalación eléctrica de la vivienda: las placas vierten su producción y la bomba de calor consume de ahí, igual que el horno o la lavadora. No tienen que ser de la misma marca, no hace falta que las instale la misma empresa y una no depende técnicamente de la otra.
Dicho eso, hay dos piezas que hacen que el conjunto rinda más:
- SG Ready. Muchas aerotermias actuales aceptan una señal del inversor solar que les avisa cuando hay excedente. La máquina lo aprovecha para calentar el depósito de agua o adelantar la calefacción, consumiendo sol que de otra forma se vertería a la red. Si compras la aerotermia sabiendo que habrá placas, pide SG Ready.
- El depósito como batería. Acumular agua caliente al mediodía es la forma más barata de «guardar» sol para la noche. Una batería de litio apura más, pero no es un requisito: se puede añadir más adelante si las facturas reales lo justifican.
Y lo que no autoconsumas tampoco se pierde: en España el excedente vertido a la red se compensa en la factura, según la tarifa que tengas contratada.
Cuántas placas hacen falta
No existe el «para una aerotermia hacen falta N placas», y desconfía de quien te lo diga sin hacer números. La cifra sale de tres datos de tu casa:
- Tu consumo eléctrico actual, el de las facturas.
- Lo que consumirá la aerotermia, que depende de la demanda térmica: metros, aislamiento, zona climática y los emisores (no gasta lo mismo con suelo radiante que con radiadores a alta temperatura).
- Lo que tu cubierta puede producir: orientación, sombras y metros útiles.
Con eso se dimensiona la potencia pico para el consumo anual del conjunto. El error típico es querer cubrir con sol el peor día de enero: eso obliga a sobredimensionar una instalación que el resto del año no sabría dónde meter tanta producción. Se dimensiona para el año, se asume que en invierno la red ayuda, y la cuenta sale mejor.
¿Qué pongo primero si no llego a todo?
Técnicamente el orden da igual: son instalaciones independientes. Así que la decisión es económica, y hay dos reglas sencillas:
- Si tu caldera está en las últimas (o calientas con gasóleo o con radiadores eléctricos), la aerotermia primero: es la que ataca el gasto gordo, y cada invierno que pasa con el sistema viejo es dinero quemado. Las placas llegan después a recortar su consumo.
- Si tu caldera es razonablemente nueva y lo que duele es la factura de la luz, las placas primero: amortizan desde el primer día con el consumo que ya tienes, y cuando toque jubilar la caldera, la aerotermia se encontrará el sol ya puesto.
Si estás de obra o reforma integral, lo suyo es estudiarlas juntas aunque se ejecuten por fases: el dimensionado de una cambia con la otra, y decisiones como el SG Ready o el tamaño del depósito se toman mejor viendo el conjunto. En cualquier caso, avisa a cada instalador de que existe (o existirá) la otra mitad.
Cuánto cuesta el conjunto
La parte de aerotermia la tenemos contrastada con guías públicas de precios (agosto de 2026), y es la misma que detallamos en la página del servicio:
- Instalación completa (calefacción, frío y agua caliente): 65-80 € por m² sin suelo radiante.
- Un piso de ~100 m² parte de 8.000 €; una unifamiliar de ~150 m², entre 12.000 y 18.000 € (hasta 21.000 € con suelo radiante).
- Solo para agua caliente: 1.900-5.900 €.
La parte solar no te la vamos a cifrar aquí, y es deliberado: los precios de autoconsumo varían mucho con la potencia, el tipo de cubierta y la batería, y en esta casa no se publica un número sin fuente contrastada. Pide dos o tres presupuestos con el desglose por kilovatio pico y compara. Con las ayudas pasa lo mismo que contamos siempre: deducciones y planes autonómicos existen para las dos tecnologías, pero cambian cada año y por comunidad; confirma qué está vivo en la tuya antes de firmar, no después.
Para quién compensa
La combinación es redonda si:
- Vives en unifamiliar o chalet con cubierta despejada y pagas calefacción de gas o gasóleo: es el caso de libro.
- Usas la casa todo el año y tiene una demanda térmica real que recortar.
- Estás de obra o reforma y puedes dejar el conjunto (ideal: con suelo radiante) bien dimensionado desde el principio.
Ajusta expectativas si:
- Vives en un piso: la aerotermia puede encajar, pero las placas dependen de la comunidad (el autoconsumo colectivo existe y avanza, aunque exige ponerse de acuerdo con los vecinos).
- Es una segunda residencia de uso esporádico: hay poco consumo que recortar y las dos inversiones se amortizan a base de uso.
- Tu cubierta está orientada mal o llena de sombras: primero que un instalador solar te diga qué puede producir de verdad.
La regla final es la misma que repetimos con la aerotermia sola: es una decisión de números, no de fe. Que un instalador con carné de gases fluorados calcule la parte térmica viendo tu casa, que un instalador solar calcule la producción viendo tu tejado, y que las dos cuentas se hagan mirándose la una a la otra.