La respuesta rápida
No existe la mejor marca de aerotermia. Todas las que se venden con normalidad en España fabrican equipos que cumplen lo que declaran, y la diferencia de rendimiento entre dos modelos equivalentes de fabricantes serios es pequeña comparada con lo que te vas a jugar en otras tres decisiones: el dimensionado, el emisor y la puesta en marcha. Un equipo de gama media bien calculado e instalado rinde más, en tu casa y en tu factura, que uno de gama alta mal montado.
Dicho eso, entre modelos sí hay diferencias reales y comprobables, y están en la ficha técnica. Si aprendes a leer seis datos, dejas de depender de lo que te cuente el comercial y puedes comparar dos presupuestos de verdad. Vamos con ellos.
Las seis cifras que sí distinguen un equipo de otro
1. El SCOP, y a qué temperatura está medido
Es el rendimiento estacional en calefacción: cuánto calor entrega por cada unidad de electricidad a lo largo de una temporada. Es el número que todos enseñan y el que peor se compara, porque depende de la temperatura del agua a la que se mide: la misma máquina luce mucho más medida a 35 °C, la temperatura del suelo radiante, que a 55 °C, la de unos radiadores. Exige siempre el par completo: SCOP y temperatura. Y recuerda que la norma lo mide en un clima medio europeo, así que en el sur real será mejor y en la meseta en enero, peor.
2. La temperatura máxima de impulsión
Hasta qué punto puede calentar el agua. La mayoría de equipos llega cómodamente a 55-60 °C, que basta para suelo radiante, fancoils y radiadores holgados. Los modelos de alta temperatura llegan a 70-80 °C y existen precisamente para casas con radiadores antiguos que no se pueden cambiar. Si tu caso es ese, este dato decide qué equipos entran en la lista y cuáles no, mucho antes que la marca.
3. La potencia mínima: cuánto sabe modular
El dato que casi nadie mira y que más se nota en el día a día. Una casa necesita la potencia máxima tres días al año; el resto del invierno pide bastante menos. Si el equipo no sabe bajar de una potencia alta, se pasa la temporada arrancando y parando —lo que se llama ciclado—, y eso gasta más y desgasta antes. Un buen rango de modulación vale más, en la práctica, que medio punto de SCOP.
4. El refrigerante
Hoy lo normal es R32, que sustituyó al R410A y tiene bastante menos impacto climático. El R290 —propano— está creciendo rápido: impacto mínimo y muy buen comportamiento produciendo agua caliente, a cambio de ser inflamable y exigir distancias de seguridad alrededor de la unidad exterior, algo a tener en cuenta en balcones o patios pequeños. Lo que sí conviene evitar es comprar a estas alturas un equipo de R410A; el porqué está en la guía de R32 y R410A.
5. El nivel sonoro, y dónde está medido
Vienen dos cifras y se confunden constantemente: la potencia sonora, que es la que emite la máquina y suele ser el número grande, y la presión sonora, que es lo que se oye a una distancia dada. Compara siempre lo mismo con lo mismo y fíjate en el modo nocturno, que es el que va a funcionar cuando tu vecino esté durmiendo. En piso y en medianería, este dato puede decidir la instalación entera.
6. El límite de temperatura exterior
Hasta cuántos grados bajo cero mantiene el equipo la potencia declarada y a partir de cuándo tira de la resistencia eléctrica de apoyo, que consume como una estufa. En la costa da igual; en una zona de invierno severo es el dato que separa una instalación que cumple de otra que se pasa enero calentándose con resistencia y una factura desagradable.
Quién es quién en el mercado español
Sin puntuar a nadie, ayuda saber de dónde viene cada fabricante, porque explica en qué suele ser fuerte su catálogo:
- Fabricantes de climatización, sobre todo asiáticos. Daikin, Mitsubishi Electric, Panasonic, Toshiba, LG, Samsung, Haier, Hisense, Midea, Gree. Llegan a la aerotermia desde la bomba de calor de toda la vida, así que suelen ir sobrados en eficiencia y en la parte de frío. Encajan de forma natural cuando el verano pesa tanto como el invierno.
- Fabricantes europeos de calefacción. Vaillant, Saunier Duval, Baxi, Ariston, Bosch, Viessmann, De Dietrich, Ferroli. Vienen del mundo de la caldera y del circuito de radiadores, y eso se nota en la integración con instalaciones existentes, en la producción de agua caliente y en los controles. Encajan bien en la sustitución de una caldera en una casa con radiadores.
- Marcas de distribución y de fabricante menos conocido. Kosner, Daitsu y otras que verás en presupuestos de instalador. Pueden ser una compra perfectamente razonable —buena parte del mercado sale de unas pocas plantas y se vende con distintos nombres—, pero aquí conviene preguntar expresamente por quién da el servicio técnico en tu provincia y por el plazo de repuestos.
Un detalle que despista al comparar: varias marcas que te presentan como alternativas son del mismo grupo industrial —el caso más conocido es Vaillant y Saunier Duval—, y comparten buena parte de la tecnología. Que te den dos presupuestos «de marcas distintas» no siempre significa dos opciones realmente distintas.
El servicio técnico y los repuestos: lo que se nota a los seis años
Una bomba de calor es una máquina para quince o veinte años. En ese plazo, lo que marca la diferencia entre una buena compra y un dolor de cabeza no es el medio punto de rendimiento: es quién viene cuando falla y en cuánto tiempo llega la pieza. Y eso es muy desigual entre marcas y, sobre todo, entre provincias.
Las preguntas que conviene hacer antes de firmar, no después:
- ¿Hay servicio técnico oficial de esta marca en mi provincia? No en España: en tu provincia.
- ¿Quién atiende la garantía, el fabricante o el instalador? Que quede por escrito.
- ¿Cuánto tarda un repuesto habitual —una placa, una sonda, el ventilador— y qué pasa si es en enero?
- ¿Cuánto lleva la marca vendiendo este modelo? Un equipo con recorrido tiene repuestos y técnicos que lo conocen.
En zonas con poca densidad de instaladores, esta pregunta puede pesar más que cualquier dato de la ficha. Una marca con SAT a media hora vale más que otra teóricamente mejor cuyo técnico más cercano está a 200 km.
Por qué el instalador pesa más que la marca
Es incómodo de leer cuando estás comparando modelos, pero es así: la misma máquina puede rendir muy distinto según quién la monte. El dimensionado —que ni se quede corta ni sobre potencia—, el equilibrado del circuito, el ajuste de las curvas de temperatura en la puesta en marcha y la elección del emisor mueven el rendimiento real mucho más que la diferencia entre dos fabricantes de primera línea.
Un ejemplo concreto de esto: pedirle a la máquina agua más caliente de la necesaria «para que caliente antes» hunde el rendimiento de cualquier equipo, sea de la marca que sea. Eso no lo arregla comprar mejor: lo arregla que quien la ponga en marcha sepa lo que hace. Por eso la comprobación que nunca hay que saltarse es el carné de gases fluorados, que además de obligatorio es la señal más barata de que enfrente hay un profesional y no un aficionado.
La letra pequeña de la garantía
Los «diez años de garantía» de los folletos casi nunca son diez años de todo. Lo habitual es que haya plazos distintos por componente —el compresor por un lado, el resto por otro—, que la ampliación esté condicionada a registrar el equipo en un plazo corto tras la instalación, y que se caiga si no acreditas el mantenimiento periódico hecho por técnico competente.
Y una distinción que conviene tener clara: la garantía del equipo la da el fabricante y cubre el aparato; la garantía de la instalación la da quien la hizo y cubre su trabajo. La mayoría de los problemas de los primeros años son de instalación, no de fábrica, así que esa segunda garantía —por escrito, con plazo— importa tanto como la primera.
Trampas al comparar marcas
- El SCOP sin temperatura. Si un presupuesto pone «SCOP 5,1» a secas, falta la mitad del dato. Pídelo con la temperatura de impulsión.
- Comparar potencia sonora con presión sonora. Son cifras distintas de cosas distintas; puestas una al lado de otra hacen que una máquina ruidosa parezca silenciosa.
- La potencia declarada a 7 °C exteriores. Es la condición de catálogo, no el 15 de enero. Pide la potencia a la temperatura de diseño de tu zona.
- Los rankings de internet sin ensayos detrás. Casi todos son listados de afiliación reordenados. Si un ranking no explica cómo ha medido, no ha medido.
- Elegir marca antes que emisor. Es el orden equivocado: primero decides cómo repartes el calor —lo tienes en la guía de fancoils y conductos— y eso te dice qué temperatura de impulsión necesitas, que es lo que filtra los equipos. Elegir la máquina primero es empezar la casa por el tejado.