La respuesta rápida
Instalar aerotermia en una vivienda cuesta, con IVA y todo puesto en marcha, entre 65 y 120 € por metro cuadrado. Ese rango tan ancho no es vaguedad: es que dentro caben dos instalaciones muy distintas. En la parte baja está aprovechar los radiadores que ya tienes; en la alta, una instalación completa que además te dé aire acondicionado por fancoils o conductos. Si encima vas a poner suelo radiante nuevo, se suma un capítulo entero de obra.
Traducido a viviendas reales: un piso de 100 m² con calefacción, frío y agua caliente sale por 8.500-12.000 €; un unifamiliar de 150 m², por 12.750-18.000 €; y si solo quieres sustituir el termo eléctrico por una bomba de calor de agua caliente, la cosa se queda en 1.900-5.900 €. La calculadora de aquí abajo te da tu horquilla concreta según los metros y los emisores.
Horquillas de mercado con IVA, contrastadas en agosto de 2026 con guías de precios publicadas. El presupuesto real lo fija el estudio de tu vivienda: esto sirve para llegar a la reunión sabiendo el orden de magnitud.
Qué entra en el precio (y qué se factura aparte)
Un presupuesto de aerotermia no es «una máquina». Es un sistema de calefacción completo, y por eso conviene saber qué partidas tiene que llevar dentro para que la comparación entre ofertas sea justa:
- La bomba de calor, con su potencia en kW. Es la partida más visible, pero no suele llegar ni a la mitad del total en una instalación completa.
- El acumulador de agua caliente sanitaria, salvo que ya tengas uno aprovechable. Ocupa espacio y pesa: hay que contar dónde va.
- Los emisores: radiadores existentes (0 €), radiadores de baja temperatura, fancoils, conductos o suelo radiante. Es la partida que más varía y la que explica casi toda la diferencia entre presupuestos.
- La instalación hidráulica: circuito, colectores, vaso de expansión, bomba de circulación, valvulería y aislamiento de tuberías.
- El montaje de la unidad exterior: bancada o soportes antivibratorios, conexión eléctrica y, si hace falta, la perforación para pasar las tuberías.
- La puesta en marcha y el control: termostatos por zona, configuración de las curvas de temperatura y el arranque en condiciones. Aquí se gana o se pierde buena parte del rendimiento prometido.
Y lo que casi nunca viene incluido y conviene preguntar antes: la retirada de la caldera antigua, la posible ampliación de la potencia eléctrica contratada —al electrificar la calefacción sube la demanda—, la legalización de la instalación y el trabajo de albañilería y pintura para dejar la casa como estaba.
Lo que de verdad decide el precio: los emisores
Si te quedas con una sola idea de esta guía, que sea esta: el precio de la aerotermia lo decide cómo repartes el calor por la casa, no la marca de la máquina. Estas son las tres rutas, de la más barata a la más cara:
Con los radiadores que ya tienes: 65-80 € por m²
Es el escenario más económico porque el capítulo de emisores desaparece del presupuesto. La condición es que esos radiadores rindan con agua templada, que es donde la bomba de calor es eficiente: si son justos de tamaño para la estancia, con agua a baja temperatura no calentarán lo suficiente los días fríos y habrá que cambiar unos cuantos. Tiene además una renuncia que conviene tener clara: unos radiadores no te dan aire acondicionado en verano. Lo desarrollamos en la guía de aerotermia con radiadores o suelo radiante.
Con fancoils o conductos: 85-120 € por m²
Es el escenario de «una máquina para todo el año», y de ahí salen los totales que verás publicados para vivienda completa. Los fancoils y los conductos trabajan con aire, así que en invierno calientan y en verano enfrían de verdad, con deshumidificación incluida. Cuesta más porque hay que montar los equipos interiores y, en el caso de conductos, resolver el paso por falso techo.
Con suelo radiante nuevo: súmale 50-75 € por m²
Es la pareja ideal de la aerotermia en rendimiento —agua templada repartida por toda la superficie— y también la más cara de instalar, porque es obra: levantar el pavimento, montar el circuito y volver a solar. En obra nueva o reforma integral, donde el suelo se va a tocar de todas formas, el sobrecoste real es mucho menor y compensa casi siempre. En una vivienda habitada y sin obra prevista, rara vez sale la cuenta solo por el ahorro.
Ejemplos por vivienda
Aplicando las horquillas anteriores, así quedan los casos que más se preguntan. Todo con IVA, instalado y en marcha:
| Vivienda | Con radiadores existentes | Con fancoils o conductos |
|---|---|---|
| Piso de 70 m² | 4.550-5.600 € | 5.950-8.400 € |
| Piso de 100 m² | 6.500-8.000 € | 8.500-12.000 € |
| Casa de 120 m² | 7.800-9.600 € | 10.200-14.400 € |
| Unifamiliar de 150 m² | 9.750-12.000 € | 12.750-18.000 € |
| Unifamiliar de 200 m² | 13.000-16.000 € | 17.000-24.000 € |
Para cualquiera de esas viviendas, poner suelo radiante nuevo añade entre 50 y 75 € por metro cuadrado: en el unifamiliar de 150 m² son entre 7.500 y 11.250 € más. Y un aviso sobre las viviendas pequeñas: por debajo de unos 70 m² el precio no baja en proporción, porque la máquina, el acumulador y la mano de obra son costes fijos que no encogen con los metros.
Si solo quieres agua caliente
Hay un escalón intermedio que mucha gente desconoce y que cuesta una fracción de lo anterior: usar una bomba de calor solo para el agua caliente sanitaria, sustituyendo al termo eléctrico o al calentador de gas, y dejar la calefacción como está. Es la aerotermia de ACS, y se mueve entre 1.900 y 5.900 € instalada.
Tiene sentido cuando el agua caliente es tu gasto energético gordo, cuando el termo está al final de su vida o cuando quieres empezar a electrificar la casa sin meterte en la obra de la calefacción. Consume del orden de un tercio de lo que gasta un termo eléctrico equivalente para el mismo agua caliente, y se instala en un día. Si más adelante das el salto a la vivienda completa, ese equipo puede seguir haciendo su función.
Lo que dispara el presupuesto
Cinco factores explican la mayoría de las sorpresas al alza. Si alguno te toca, mejor saberlo antes de comparar ofertas:
- Levantar suelo. El suelo radiante en vivienda habitada no es una partida más: es una obra con su desalojo, sus escombros y su pavimento nuevo.
- Zonificar la instalación. En casas de dos plantas o con horarios muy distintos por zona hacen falta varios circuitos, termostatos y actuadores. Se nota en el capítulo de control.
- Un sitio difícil para la unidad exterior. Cubierta sin acceso, patio interior, necesidad de grúa o de una estructura antivibratoria seria. La misma máquina puede costar el doble de montar.
- Subir la potencia contratada. Al electrificar la calefacción sube la demanda; a veces hay que tocar el cuadro o la acometida, y eso lo factura la distribuidora aparte.
- Radiadores que no valen. Descubrir a mitad de estudio que hay que cambiar seis radiadores por otros de baja temperatura cambia el número final. Que te lo digan por escrito antes de firmar.
Cómo comparar dos presupuestos sin volverte loco
La trampa clásica es comparar dos totales que no incluyen lo mismo. Para que la comparación sea real, exige que los dos presupuestos traigan, como mínimo:
- Marca, modelo y potencia en kW de la bomba de calor, y el volumen del acumulador.
- El SCOP declarado y a qué temperatura de impulsión está medido. Un mismo equipo luce muy distinto a 35 °C que a 55 °C.
- Los emisores, uno a uno: cuáles se aprovechan, cuáles se cambian y por cuáles.
- La obra incluida y la que no, con la albañilería y la pintura dichas por su nombre.
- La garantía del equipo y la de la instalación, que no son la misma, y quién da el servicio técnico.
- El carné de gases fluorados de quien va a hacer el trabajo: la bomba de calor lleva circuito de refrigerante y manipularlo sin certificado es ilegal. Lo explicamos en la guía de gases fluorados.
Con eso encima de la mesa, el presupuesto barato deja de ser un misterio: casi siempre es barato porque no incluye algo. Y si quieres entender qué vas a gastar después, en factura, te ayuda la guía de consumo y eficiencia y la comparativa de aerotermia frente a caldera de gas.
Las ayudas, sin cifras de humo
Sí suele haber ayudas para instalar aerotermia —deducción en el IRPF por mejora de la eficiencia energética, planes autonómicos y fondos europeos—, y pueden rebajar la inversión de forma apreciable. Lo que no vamos a hacer es publicar importes: cambian cada año y por comunidad, los requisitos se ajustan y a veces el presupuesto de una convocatoria se agota a mitad de ejercicio. Una cifra escrita aquí en agosto sería probablemente falsa en noviembre.
Lo práctico: antes de firmar, confirma qué convocatoria está viva en tu comunidad ese mes, pregunta a tu instalador si la tramita él —muchos lo hacen y ahorra papeleo— y comprueba si te exigen algo del equipo (rendimiento mínimo, refrigerante, certificado de eficiencia antes y después). Y no cuentes con la ayuda para poder pagar la obra: cuenta con ella como un descuento posterior que puede tardar.